agosto 02, 2013

El otro andaba de parranda, pero este se quedó dormido (Reseña: El hijo de Neptuno)

El hijo de Neptuno - Rick Riordan
Saga: Percy Jackson y los Héroes del Olimpo #2
Páginas: 513 | Edición para Kindle
★★★★
¿A qué juegan los dioses del Olimpo? Gaia, la madre Tierra, está despertando a un ejército de monstruos para acabar con la humanidad... y ellos se entretienen mareando a los semidioses, los únicos que pueden derrotar sus perversos planes.
Ahora han mandado a Percy al campamento Júpiter casi sin recuerdos y con la inquietante sensación de que él, el griego, es el enemigo. Por suerte, contará con el apoyo de Hazel, una chica nacida hace más de ochenta años, y de Frank, un muchacho que todavía no sabe muy bien cuáles son sus poderes (ni si los tiene).
Juntos deberán emprender una peligrosa expedición para liberar a Tánatos, el dios de la Muerte, de las garras de un gigante...
YA NO QUIERO NADA.

Antes de comenzar con la reseña, tenía que sacarlo de mi sistema, disculpen. Pero con todos los cliffhangers con los que me deja Rick Riordan me va a matar algún día (y como ya leí spoilers del final de The Mark of Athena, que es el libro que sigue... recen por mi pobre alma). Dicho eso, la reseña.  (Nota: Seguramente abajo hay spoilers de todos los libros anteriores, incluyendo El Héroe Perdido.) 

La historia comienza inmediatamente después de donde nos quedamos con Jason, Piper y Leo en el libro anterior. ¿Que seguramente había ocurrido un intercambio entre los campamentos Media Sangre y Júpiter? Pues sí. ¿Que se llevaron a Percy y nos dejaron a Jason, ambos sin memoria? Pues también. Y así comenzamos. A diferencia de Jason, Percy no lleva seis sino ocho meses sin memoria y sin saber qué pasa con su vida. Bonita manera de despertar, ¿eh?  Todo esto para que Juno pueda seguir con su plan para derrotar a los gigantes, cerrar las Puertas de la Muerte y hacer que Gaia vuelva a dormir para que deje en paz al mundo mortal. Y pues de una vez, que se cumpla la "Gran Profecía" o "La Profecía de los Siete", como le dicen los romanos.

En esta ocasión, Rick Riordan nos introduce a nuevos personajes que nos contarán también la historia desde su punto de vista: Frank y Hazel. Frank es hijo de Marte (versión romana de Ares), con una ascendencia medio enredada a través de los siglos entre romanos, chinos y canadienses. Misma ascendencia que se pasa un poder especial entre generaciones. Poder que Juno quiere utilizar para derrotar a Gaia y razón por la cual recluta a Frank para ser uno de los siete semidioses de la profecía. Nota aparte, fue la misma Juno quien predestinó a Frank a una muerte "corta pero brillante". Hazel, por otro lado, es hija de Pluto (versión romana de Hades). Ella no tiene ninguna ascendencia que le de poderes, pero sí una maldición causada por su madre y de la que espera deshacerse un día. Otro dato sobre Hazel, ella debería estar muerta desde hace años. Las historias de ambos siempre me mantuvieron al filo, tratando de adelantarme y adivinar qué sucedería con ellos o de dónde venían en realidad. 

Una vez que Percy llega al Campamento Júpiter escapando de dos gorgonas (sí, así como Medusa) y con Juno disfrazada de anciana sobre su espalda, se tiene que ganar la confianza de los romanos pues tiene toda la pinta de ser griego. Cosa que no le hace gracia a nadie en Júpiter, ya que por siglos ha existido una fuerte enemistad y odio entre griegos y romanos

Ahí es cuando los dioses intervienen y envían a Frank a cargo de una misión donde lo acompañarán Percy y Hazel. Y la travesía del libro comienza ya que los tres deberán encontrar al gigante que tiene secuestrado a Tánatos, dios de la Muerte, y liberarlo, ya que sin él todas las personas y monstruos que mueran volverán a la vida. Ayudados por el hecho de que es Gaia quien tiene el control momentáneo sobre las Puertas de la Muerte. Ya vamos entendiendo, ¿no?
Una continuación muy entretenida y llena de acción. Es inevitable pasar páginas y páginas sin poder dejar el libro a un lado. De repente me pareció algo pesado porque había demasiados enfrentamientos en quinientas hojas, pero no le quita lo emocionante. Los últimos capítulos, sobre todo, están llenos de sorpresas; algunas predecibles, otras no tanto. Para los que como yo, morían por ver al menos a Tyson de regreso, fuimos bien pagados (ya lo extrañaba, y aléjenlo de Ella, gracias). 

Respecto a los personajes, todos los chicos nuevos que conocemos tienen una historia de fondo muy interesante e, incluso, enigmática. Algunas cuestiones no se terminan de resolver en este libro y te dejan con mil dudas, pero ningún cambio en los puntos de vista te aburre o molesta. Siempre van de acuerdo al ritmo de la narración y aparecen en el momento adecuado.

La historia es buena y se mantiene, como ya había dicho en el Throwback Friday de la saga de Dioses del Olimpo, Rick Riordan tiene una maestría en hilar unos libros con otros y dejarnos medio muriendo con los finales tan súbitos, y dejarnos queriendo saber más. Me la volvió a hacer que ahora salgo corriendo a buscar The Mark of Athena, la continuación de este. Luego... luego a esperar por The House of Hades que sale en otoño. 

Aquí es donde los regreso a la primera frase de mi reseña, porque así es como terminé el libro. No se asusten, que bien vale la pena. Una mezcla de aventura, monstruos asquerosos, sorpresas a la vuelta de la esquina, traseros azules gigantes, una legión romana a la cual regresar a su antiguo honor y gloria, romance (¿por qué no?) y dioses medio extravagantes y egoístas (ya estamos acostumbrados a esos); eso es lo que tiene The Son of Neptune. Además de una portada preciosa que queda perfecta con el momento que se describe en la narración. Los animo a leerlo, no se van a arrepentir.

Saga Percy Jackson y los Héroes del Olimpo

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